Héctor Ares y Javi Junquera, medalla de bronce por equipos en el Mundial de 2017

Desde Japón hasta Estados Unidos y desde Sudán hasta Australia, 228 jugadores venidos de 24 países de los 5 continentes han participado en la 24 Edición de la Copa del Mundo de Subbuteo. El palacio de los deportes de Élancourt, a las afueras de París, ha vibrado con los gritos de los mejores jugadores del mundo de este deporte alrededor de las mesas de 1,35 0,90m.

Entre ellos se encontraban Héctor Ares y Javi Junquera, dos niños de la Escuela Deportivo Municipal de Fútbol de Mesa del Ayuntamiento de Piélagos. Junto con el madrileño Carlos Pinto y el estepeño Jesús Maireles formaron el equipo que defendió los colores de España en la categoría de menores de 12 años. Los benjamines del combinado nacional obtuvieron una meritoria tercera plaza en la categoría por equipos, tras imponerse a Inglaterra (4-0) y a Francia (2-2, y victoria por diferencia de goles) y caer derrotados por la mínima ante Bélgica (2-1). Solo la escuadra italiana se impuso con superioridad a nuestros chicos.

Esta disciplina, antiguamente más conocida como Subbuteo, fue inventada por el británico Peter Adolph en el año 1947. Eran tiempos de jugadores de cartón y campos marcados por tiza, que hicieron las delicias de los niños en los difíciles tiempos de la posguerra. Cuenta con las mismas reglas que el fútbol real, con la única diferencia de que los pequeños jugadores son impulsados por el dedo índice. Se necesita un poco de habilidad para controlar los balones en las reducidas dimensiones del campo, comparable a las de los jugadores de billar. En España cogió fuerza tras una campaña publicitaria coincidiendo con la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol en 1982 y desde entonces se viene jugando de forma continuada.

En nuestra comunidad contamos con la única Escuela del norte de España. Patrocinados por el Ayuntamiento de Piélagos, los niños y niñas pueden aprender las normas y divertirse participando en las diferentes competiciones organizadas por el club. En unos tiempos en los que los juegos electrónicos dominan el mercado, esta Escuela es uno de los últimos reductos de los juegos tradicionales, en los que los chicos interactúan de forma personal y directa con otros niños de su edad sin necesidad de pantallas.